Concurso sueños de gloria. #SueñosdeGloria

Relato original por Vicente Barbera

Volver a soñar

Subo al coche, un día más, como tantos otros, arranco y salgo a la autopista, la música muy alta, mis dientes muy apretados, grito como no había gritado nunca y lloro como jamás lo volveré a hacer, me quedo ciego de cansancio, me duele absolutamente todo y desde entonces solo recuerdo la sensación del acelerador sometiéndose a mi voluntad, aprieto y aprieto, sin importarme nada, esta vez estoy decidido, de una forma u otra mañana no iré a trabajar, no puedo, no quiero, no lo haré, sigo acelerando, gritando, llorando.

Me encuentro ya cerca de la salida que me lleva a mi casa, volando literalmente sobre el asfalto, desesperado y sin saber cómo he llegado a esto, ¿porque lo permito?, nadie me ha enseñado ni me ha avisado de que la vida podía ser así, de que hay gente así, de que los sueños no se cumplen, ¿para qué me esfuerzo tanto? ¿Para quién?

La salida, bajo la música, de repente me encuentro lúcido, sereno, veo la carretera, la salida, y veo el muro que las separa. Acelero de nuevo, a fondo, mi pie está apunto de salirse por debajo del coche, cruzo media línea continua y me quedo en el centro de la carretera, vuelven las lágrimas, los gritos, vuelve la rabia y el dolor, miro el muró y noto como me llama, como me grita, así que voy hacia él.

Doy un volantazo en el último segundo, soy cobarde hasta para eso, no puedo hacerlo ¿soy débil por no lograrlo, o fuerte?

Realmente no se ni quien soy, ni que soy, unos me dicen que no valgo para nada, otros que tengo talento, ¿y yo? ¿Qué opino de mi mismo? Me hago estas preguntas como si fuera otra persona sentada a mi lado, la persona que ha tirado de mi volante para que no me mate, me pregunta: ¿de qué tienes miedo?, ¿Qué quieres?, ¿Qué vas a hacer ahora?, ¿Qué estás pensando imbécil?, ¿Cuál es tu sueño?, No sé qué responderle.

Estoy llegando a mi casa, mi cabeza está hecha un lio, aparco y abro la puerta del patio, subo los cuatro pisos de escaleras mientras las preguntas dan vueltas por todo mi cuerpo, desde las manos hasta los pies.

Meto la llave y entro sin hacer ruido, me siento en el borde de la cama, sin encender la luz, encorvado, como si mi cuerpo pesara una tonelada, me giro veo una sombra tumbada, es mi esposa, duerme tranquilamente, oigo su respiración, noto su olor y me calma, sigo mirándola y sonrió, ¿De que tienes miedo? De perderla, si la pierdo lo pierdo todo, tengo miedo de no ser suficiente para ella, de no poder hacerla feliz. ¿Qué quieres? Vivir tranquilo, con ella, quiero tener un futuro, ¿Qué vas a hacer ahora? Supongo que me acostaré, y mañana volveré a ir a trabajar, hay que pagar facturas. ¿Qué estás pensando imbécil? No lo sé, solo estoy harto de todo, de pequeño soñé con ser muchas cosas, tenía muchas ganas, ahora todo eso está muy borroso, ¿Cuál es tu sueño? Ser escritor, quiero escribir, solo escribir.

Noto una mano en mi hombro, la otra me seca las lágrimas, me besa y apoya su cabeza en mi mejilla, me dice que me quiere y yo me derrumbo. ¿Qué he estado a punto de hacer? Le digo que también la quiero, me levanto de la cama, respiro hondo y me estiro, enciendo el ordenador, y empiezo a escribir.

Un pensamiento en “

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